Después de tres días de búsqueda infructuosa de un J0d¡** i-pod, ese maravilloso aparato que te traslada a un mundo de placeres insospechados (ojo, que si no tienes auriculares, no vale para nada), te das cuenta que llevas dos veranos sin vacaciones, y caes en la cuenta de que molesta uun poco...
Siempre te queda el consuelo de pensar que hay gente que lo pasa pero que tú, pero también es cierto que llega un momento en el que te acuerdas de eso que te solía decir tu abuelo: "mal de muchos, consuelo de tontos".
Hoy es sábado, a las cuatro y pico (casi cinco) de la mañana, y mi calle está tan vacía como cabe de esperar de las calles del extrarradio de Madrid. Corre una brisa agradable, de esas que caundo sales de un garito cualquiera de "disfrutar de la noche" te dicen que hace un par de horas que deberías estar en casa, durmiendo o no, pero no "disfrutando". Yo particularmente tengo esta sensación más a menudo de lo que me gustaría, pero es en noches como esta en la que decides mirar atrás en tu pasado reciente, y decidir que es lo mejor que has hecho últimamente.
En mi caso es bastante fácil, y lo mejor que hecho últimamente es echar de menos a gente que me consta que lo está pasando pero que yo. Este artículo, a pesar de dudable calidad, quiero dedicárselo al Luis, que me ha mostrado los grandes peligros de "disfrutar", y a Cornelius (si, como el cura del Quinto Elemento), que espero que esté donde esté, verle pronto.
Jode, ni un puto i-pod en 10 Km a la redonda,
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servido por lo-que-rima-con-cebolla
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El otro día, un colega y yo comentábamos (más bien, él me comentaba), que había encontrado una página Web donde desmitificaban leyendas urbanas, como esa historia de la autoestopista que se te aparece, la recoges y te aburre contándote que en una curva alguien se la pegó, y cuando se te tiene que poner cara de susto, la chica va y desaparece... pues todos los que alguna vez habeís oido esto alrededor del fuego de una acampada, que sepáis que es una chufa (¿no es increible?).
La página en cuestión no la he mirado, pues corro el peligro de desilusionarme descubriendo que lo de mezclar Peta-Zetas con la cocacola no te agujerea el estómago, que los sprays de pintura tienen dentro dientes de niño, o que Torrebruno no fue realmente el primer proptotipo de Asimo, el robot de Honda. Pero ya que los amiguitos de esta web se cargan algunos de los mitos de nuestra infancia y adolescencia, les voy a referir una leyenda urbana, no muy conocida, pero que nos enseña una verdad cruel sobre la vida...
Corría el año 2005 de nuestra era, y en plena efervescencia del Frikismo como modo de cultura, Hollywood se dedica a comprar todos los comics más o menos reivindicativos para hacer películas que reivindiquen más dinero a los imbéciles, que como yo, todavía nos gusta el cine. Los hermanos Wachowski, después del Zapatazo que dieron al mundo con el final de su famosa trilogía, necesitaban con urgencia recuperar crédito, y en Marzo de ese mismo año comienzan a rodar en los estudios Babelsberg de Postdam, Alemania, el mismo lugar donde Hitler y sus coleguitas filmaban su propaganda, la adaptación del comic "V for Vendetta", con Hugo Weaving (Agente Smith y Elrond para los menos cinéfilos, lo digo porque en toda la película no se le ve la jeta) y Natalie Portman como cabezas de reparto.
Durante el tiempo de rodaje, Natalie Portman tuvo que venir a Madrid a la presentación de "Fantasmas de Goya", una película del director Milos Forman (Alguien voló sobre el nido del cuco, Amadeus), en una visita que siempre recordará, pues existía el rumor de que se había rapado la cabeza para su presente proyecto (todos los fotógrafos del mundo iban detrás de la instantánea), y por otra cosa que ocurrió el día del estreno. Y es aquí donde empieza nuestra historia...
Nuestro protagonista es "C", "C" de lo que queráis. Y he aqui que un día como otro, nuestro protagonista estaba de parranda por esas calles de Madrid, como muchos de nosotros hacemos los fines de semana. Él seguramente pensaría que iba a ser una noche como otra cualquiera, pero no se imaginaba lo que le iban a deparar los astros.
"C" decidió ir a una discoteca, pues es amigo de ir a sitios donde hay música house y todos esos rollos modernos, cuando al ir a pedirse una copa, se fijó en una chica algo bajita y delgadita que había en la barra. "C", con una seguridad en sí mismo que raya lo temerario, ni corto ni perezoso, fue a ligar con la jovencita, cuando, tal vez debido a llevar unas copas de más, reconoció que la jovencita en cuestión, con el pelo increiblemente corto, era la niña por la que Jean Reno había bebido los vientos en "Leon, el Profesional". A pesar del razonable impacto del momento, nuestro "C" se rehizo, y dominó la situación para conseguir finalmente que Natalie se tomara una copa con él. Sonrieron, hablaron, se divirtieron, y cuando parecía que "C" iba a cometer la heroicidad de su vida, llegó el enemigo...
El enemigo, el desgraciado, no era otro que Javier Bardem, compañero de reparto de la actriz en "Fantasmas de Goya", que en honor a la realidad en la película hace de malo, y en la obra de aquella noche también, puesto que a pesar del donaire y buen hacer de nuestro héroe, finalmente, Natalie, se fue con el talentoso actor que enseñaba el ceneque en "Jamón Jamón", dejando a "C" con las ganas pero con una gran historia que contar.
Lo que nos enseña esta historia, como otras muchas, es que con trabajo, obstinación y ambición se pueden conseguir muchas cosas, la putada es que esté cerca el Bardem y te joda. Pero también tiene que dar mucho orgullo el hecho de que tenga que ser tu rival un actor español de renombre internacional. Sin duda, si hubiera sido otro tío distinto, nuestro héroe habría triunfado.
Desde aqui hago un llamamiento a los de la página esa que estropea leyendas urbanas, y si tienen lo que hay que tener, que comprueben esta. En mi opinión es una leyenda urbana. El que sea increible lo dejo a la elección de los lectores.
"A las palabras de amor les sienta bien un poquito de exageración".
Antonio Machado 1875-1939

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¿Verdaderamente hay algo mejor en la vida que desperdiciarla?. uno de los mayores placeres que me reservo cada cierto tiempo es mandarlo todo al cuerno durante una tarde, y disfrutar del placer de no hacer nada. No, no pretende hacer apología de la vagancía (o tal vez si), pero una de las cosas geniales de tener la vida planificada es este. Seguramente si tuviera todo el tiempo libre del mundo, no sabría que hacer con él.
Aunque todo esto no es inventado, es uno de los dogmas del budismo ZEN. A pesar de mi limitado conocimiento sobre el tema, el Zen tiene como principio la observación de todo lo que nos rodea, desde la misericordia que todo ser vivo inspira. Esto es importante para no ser víctima de la depresión.
Toda esta tontería viene a que según esta doctrina del Budismo, es importante disfrutar de las pequeñas gilipolleces que la vida te ofrece sin haberlas planificado. Y eso es justamente lo que me pasó el Jueves.
Un amigo mío y yo tenemos la desgracia de ir a clase a la misma hora, lo cual supone que de vez en cuando nos llamemos para ir juntos, y al final ninguno de los dos vaya. En esas estábamos ayer cuando nos pasó algo inusual, del estilo de lo que hablaba unas pedantes líneas arriba.
Después de acabar con unas cervezas en un bar al que no solemos ir porque no tienen mahou (grave error por su parte), nos fuímos al que sí solemos ir que queda relativamente cerca (unos 25 metros, los dos somos muy vagos), y he aqui que a mi amigo la camarera le pidió el número de teléfono porque una amiga suya, camarera también, le había visto y quería quedar con él.
Según todo lo anteriormente escrito, mi amigo debería disfrutar de esta pequeña cosa que el azar ha puesto en su camino, siempre desde la misericordia y la compasión, pues de no hacerlo así sus acciones le conducirían a la infelicidad, ya que son los deseos insatisfechos lo que crea ese estado de infelicidad que aleja al hombre de la senda de la iluminación.
Así que si os animáis a contarme lo que pensaís de esta historia, y de como puede influir en el equilibrio Kármico de nuestro planeta, dadme ideas y opiniones sobre lo que debería hacer, y sobre todo de como me puedo librar del marrón de acompañarle. Gracias.
"Cuando los otros estan errados, yo tambien estoy errado, cuando yo estoy equivocado yo soy el unico responsable"
Hui Neng (637-712)
servido por lo-que-rima-con-cebolla
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